El empate es lo único que nadie acepta de buen grado: ni en la consola, ni al elegir la música, ni con la última croqueta. Por suerte, la humanidad ha desarrollado un arsenal de minijuegos capaces de producir un ganador en menos de diez segundos. Aquí están los siete mejores, con reglas, avisos sobre su justicia y el criterio para elegir cada uno.
1. Cara o cruz — el juez supremo
Empecemos por el clásico de los clásicos: un 50 % para cada lado, cero habilidad implicada, veredicto instantáneo. Es el único de la lista con imparcialidad matemáticamente garantizada, lo que lo convierte en el desempate de los desempates: cuando cualquier otro juego de la lista termine en un nuevo empate, la moneda tiene la última palabra. Las reglas de etiqueta y los modos de serie están en nuestra guía completa.
2. Pares o nones — el favorito de patio
Cada uno canta «¡pares!» o «¡nones!», muestra de cero a cinco dedos y la suma decide. Rápido y divertido, pero con letra pequeña: los humanos somos malísimos siendo aleatorios —hay una tendencia estadística a jugar ciertos números, y el dos y el tres son campeones de dedo— y los jugadores atentos explotan los patrones del rival. Suficientemente justo para el recreo; para decisiones serias, llama a la moneda.
3. Piedra, papel o tijera — el deporte
El triángulo perfecto: cada opción gana a una y pierde con otra. Se lo toman tan en serio que ha llegado a tener campeonato mundial, y protagonizó una escena célebre: en 2005, una empresa japonesa hizo que dos gigantes de las subastas decidieran un contrato millonario a piedra, papel o tijera (ganó la tijera, sugerida por las hijas de un directivo). Consejo competitivo conocido en los circuitos: los principiantes tienden a abrir con piedra, así que contra novatos el papel suele pagar.
¿Se ha empatado el desempate? Pasa más de lo que parece: pares o nones y piedra-papel-tijera empatan con frecuencia. Acordadlo antes: dos empates seguidos y la decisión pasa al cara o cruz, en formato mejor de 3 si el ambiente pide dramatismo.
4. El impar sale — para tríos
El problema clásico de los tres amigos: ¿quién se queda fuera? A la de tres, cada uno muestra uno o dos dedos; quien se quede solo con un número distinto queda eliminado (o elegido, según lo acordado). Con dos jugadores restantes, la decisión vuelve a cualquier juego de esta lista. Sencillo y elegante; para grupos más grandes, los métodos de sorteo con moneda escalan mejor.
5. Los chinos — el de bar
Cada jugador esconde de cero a tres monedas en la mano; por turnos, todos apuestan cuántas hay en total; quien acierta sale (o gana). Más lento, más estratégico y con farol incorporado: ideal cuando el desempate es la diversión y no un obstáculo hasta llegar a ella.
6. La carta más alta — el instantáneo de mesa
¿Hay una baraja cerca? Cada uno roba una carta y gana la más alta (acordad antes el desempate por palos, o volved a robar). Prácticamente aleatorio, visualmente incuestionable y con regusto de duelo del oeste.
7. Adivina el número — el improvisado honesto
Un árbitro piensa un número del 1 al 10 y gana la apuesta más cercana. Funciona en cualquier sitio, pero hereda el defecto humano: los árbitros «piensan» el 7 con una frecuencia sospechosa. Versión blindada: pídele al árbitro que lance la moneda tres veces en secreto y convierta cara/cruz en un número; aleatoriedad de verdad, sin el vicio del siete.
El criterio final
¿Quieres velocidad y justicia absoluta? Moneda. ¿Quieres participación y risas? Pares o nones y piedra-papel-tijera. ¿Sois tres? El impar sale. ¿Tiempo de sobra y cañas en la mesa? Los chinos. Y cuando todo acabe en empate —porque acabará en empate—, la moneda dorada estará esperando, imparcial como siempre, a un toque de distancia.